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A la hora de ofrecer nuestras actividades, es propio de cuentistas educados como nosotros, el ceder el paso a un buen cuento que nos ayude a presentarnos. Cada año elegimos un cuento diferente. En el curso 2007-08 fue La Princesa Aburrida, en el 2008-09 nos decidimos por El Viento Tarambana y en el presente curso escolar hemos elegido un cuento de Jorge Bucay titulado El Elefante Encadenado.

Queríamos contribuir un curso escolar más a trabajar de la mano con los maestros para intentar que los niños y las niñas no se limiten a mirar maravillas en bolas mágicas. Entre todos debíamos darles las herramientas y fomentar su curiosidad para que se aventuren tras el mar, la espuma y el viento; para que descubran los colores del mundo y las luciérnagas que disipan nuestros temores.

Una brisa loca, fresca y juguetona que ventila las ideas; un viento que hace volar nuestros gorros (roles que tal vez no hemos elegido, sombreros de ala ancha que cubren nuestra mirada y no nos dejan volar o bombines estrechos que encorsetan nuestro pensamiento) y los cambian de cabeza permitiéndonos así ponernos en el coco del vecino, una costumbre tan saludable como poco empleada. Con los recursos que os proponemos nos gustaría soplar en el mismo “inconsciente” sentido del viento Tarambana.

 

Para destacar la importancia de potenciar la autoestima de los más pequeños, la confianza en sus posibilidades y la cultura del esfuerzo. Los educadores debemos romper las cadenas impuestas por el no puedo, no he podido y nunca podré hacerlo.  Es nuestra vocación acabar con el “NO”, demoledor para las ganas de descubrir y experimentar el mundo que nos rodea y que  merma cualquier afán de superación.

 

 

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